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Utilidad y perjuicio en la red social

Escrito por: Agustín Bravo Rodríguez
Mayo - Junio 2013

Alguien dijo que todas las mañanas, al igual que por rutina nos levantamos, aseamos y vestimos... deberíamos afilar nuestra mirada, para que a modo de bisturí cumpla con la función de diseccionar la realidad que ante ella se presenta y representa.

Al dar mi opinión como usuario de las diversas Redes Sociales (RRSS), a las que no mencionaré de forma específica sino que trataré en su conjunto, tengo la sensación de que se espera de mí, casi obligatoriamente, una opinión positiva, por ser un usuario joven y nativo digital pero no es así. El corte que realiza mi mirada encuentra tantas partes positivas y sanas, como negativas y enfermas, todas ellas quedan dispersas en la mesa de operación y tengo la incertidumbre de no saber si el paciente saldrá adelante.

Hay que tener en cuenta que las RRSS son algo relativamente reciente, hace poco tiempo que forman parte de nuestra vida aunque ahora nos cueste trabajo recordar que hubo un tiempo en el que vivíamos sin ellas. Tampoco tienen un manual de uso ni una utilización prologada en el tiempo que posibilite el desarrollo de una cultura Social Media.

Somos las primeras generaciones en diferentes edades las que nos servimos de ellas y será con los años, cuando lo que se está haciendo ahora se podrá analizar con perspectiva.

Sin embargo tanto lo positivo como lo negativo no debe achacarse a las RRSS en sí, que no dejan de ser una mera herramienta, sino al uso que se hace de ellas, como otros tantos descubrimientos que han salvado y destruido vidas dependiendo de las manos que los hayan empleado.

Expuestos en las insociables Redes Sociales

Las RRSS han propiciado que vivamos en el espejismo de que nos encontramos en la era de la comunicación, que las fronteras se han borrado y las distancias han desaparecido, y de que, en consecuencia, somos más sociables y sociales. Es así, las fronteras han desaparecido, pero no somos más sociables, vivimos en la era de la saturación informativa, no tenemos capacidad para gestionar todos los mensajes que recibimos y ordenarlos por su relevancia, agravado todo aún más al convertirnos en el target de infinidad de marcas, compañías y empresas que nos buscan como consumidores.

Lo más grave es que las relaciones personales convencionales se han visto sustituidas por la relación tras una pantalla, en todos los formatos y tamaños imaginables para hacer posible que vivamos enganchados a estos dispositivos estemos donde estemos. Se hace cada vez más extraño el tener a nuestro interlocutor frente a frente, con la línea divisoria de una mesa y un café entre dos miradas que se corresponden. Es indudable que ante tal “sucedáneo” el resultado es encontrar a personas que se encuentran más aisladas y en definitiva más solas aunque ni siquiera son conscientes de ello.

Y ante tal saturación de mensajes, ante la capacidad que hoy tiene todo el mundo para difundir sus opiniones, ¿qué calidad tienen estos mensajes? Hay que apartar el grano de la paja, siendo inconscientes de lo expuesta que está la intimidad de cada usuario de las RRSS, o de forma consciente, nos encontramos en demasiadas ocasiones con que ideas o pensamientos que en otro tiempo tan sólo habrían tenido el merecido valor de pasar un segundo por nuestra mente, sean enviados al ciberespacio como la infantería en una batalla indiscriminada. Cualquier acontecimiento por efímero que resulte, parece ser merecedor de ser comentado alimentando nuestro narcisismo y egocentrismo. En otras ocasiones tan sólo se pretende, al igual que hacen las marcas, quizás por un extraño fenómeno de mimetismo, el vender una artificial imagen de felicidad perpetua. En el peor de los casos se comparten vivencias dolorosas demasiado personales e íntimas que no llegan a comprenderse que son nuestras pero también pertenecen a otros con mayor sentido del decoro.

Mientras tanto, las marcas nos cosifican a través de la información que se regala, nos numeran y catalogan y los headhunters estudian nuestro perfil antes de considerarnos aptos o no aptos para formar parte de la compañía. Personajes públicos y empresas de toda índole y procedencia reclaman la necesidad de un Community Manager que le impida meter la pata públicamente para no dejar patente que son humanos. 

Y en toda esta vorágine de emisores, mensajes y receptores, los voyeur encuentran un campo sembrado y virgen para dar rienda suelta a sus deseos de observar, de asomarse a vidas ajenas. Quizás es más interesante observar la vida de personas que nos resultan más cercanas, ahora que se han superado ciertos “programillas” como el que tomó nombre de la brillante obra de George Orwell, 1984, utilizando y desvirtuando su concepto
del vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor.

A modo de resumen y conclusión, la parte más negativa que se observa como usuario de las redes sociales, es el hecho de que éstas comiencen a sustituir las relaciones personales convencionales y no se limiten a complementarlas. El hecho de que el camino que hemos adoptado en otros aspectos de nuestra vida hacia el consumo y la satisfacción rápi- da de nuestras necesidades y deseos, nos lleve también a ser consumidores de relaciones rápidas y sencillas con el mundo. El hecho es que el nexo entre individuos es cada vez más superficial y efímero: una persona parece ser fácilmente sustituida por otra y el concepto de “Amigo” es infravalorado. La falta de percepción y control sobre la privacidad y la apología del “Yo” que se propicia, haciendo eco de una tendencia pronunciada hacia el egocentrismo y el narcisismo. Una falsa sensación de comunidad que encierra una soledad desolada, que acaba por desdibujar la línea divisoria entre el mundo o la vida real y el virtual.

Usuario, no esclavo

Y pese a todo lo anteriormente expuesto soy usuario y partícipe en las RRSS, pero… ¿Por qué? Porque a pesar de todo, se acepta el reto de agudizar nuestra capacidad de selección, porque siendo consciente y responsable de nuestra privacidad, se puede obtener una serie de beneficios que compensan la labor de escrutinio. Porque pese a lo negativo se puede lograr una utilidad y funcionalidad positiva.

Porque más allá de acercarnos a esos 20, 200, 400 ó 2.000 mal llamados amigos, tirando por tierra la definición de amistad, nos acerca a ese puñado de personas que tienen un peso relevante en nuestras vidas y nos abre una vía de comunicación útil que no sustituye ni anula el mantenimiento, en la medida de lo posible, de una comunicación más convencional. Nos ayudan a mantener el contacto con aquellas personas por las que sentimos un afecto sincero y desinteresado.

Hay empresas que están sabiendo sacar provecho a este lado positivo de las RRSS son compañías como Sony que han incluido en su próximo proyecto, PlayStation 4, nueva generación de videoconsola, una experiencia totalmente vinculada a las redes sociales con el objetivo de que los usuarios hagan de una actividad que solía realizarse en solitario, una experiencia comunitaria.

Otro aspecto positivo es que las RRSS han creado comunidades basadas en la afinidad y en los tiempos tan convulsos en los que vivimos, han servido como plataforma a través de las cuales se ha posibilitado generar una conciencia común sobre ciertos aspectos de la vida política, económica y social. Las RRSS por primera vez abren una vía de comunicación que los medios convencionales como los periódicos tenían imposibilitada y es el hecho de ser un reflejo de la opinión de la sociedad, una manera de obtener feedback sobre acontecimientos que anteriormente parecían que sucedían de forma ajena al lector. Se han podido elevar reclamaciones de forma argumentada y documentada, pasando por su denuncia en forma de mofa y chiste, se ha usado el humor y la caricatura como el germen viral de la conciencia de las personas, algo muchas veces más efectivo que el lenguaje correcto y puramente periodístico de un informativo.

Nuestros gustos y aficiones ahora son más fáciles de compartir con personas con intereses comunes, ello se traduce en poder estar informado minuto a minuto sobre lo último de aquellos temas, personas y asuntos que nos apasionan. La cultura y el conocimiento nunca han sido tan accesibles como ahora y la manera de ser compartidos nunca ha sido tan sencilla.

Ya es antiguo decir que vivimos en la aldea global, no pertenecemos a una comunidad simplemente ligada por la proximidad espacial sino por la proximidad de nuestros gustos e intereses, de aquellas cosas que nos definen más como personas que nuestra procedencia geográfica.

En definitiva y a modo de conclusión, la parte más positiva en el uso de las RRSS la encontramos en el hecho de que es un medio totalmente democrático. La libertad que impera en ellas, y que también provoca sus sombras, también ha posibilitado el ser un medio de comunicación que no está sometido por poderes políticos ni intereses económicos. Existe libertad de expresión. Las RRSS generan comunidades que se retroalimentan y enriquecen, es un medio de comunicación efectivo para compartir gustos e intereses, ello sirve para inspirarnos y ser más creativos en las áreas que desarrollamos tanto profesionalmente, intelectualmente y en otra parte muy importante de nuestras vidas: nuestro ocio y tiempo libre. Y por último y no menos importante, pese a todo, las RRSS sí son una herramienta útil para acortar distancias con aquellas personas que son AMIGOS o personas importantes en nuestras vidas, sin embargo, en este caso, las RRSS siempre serán una herramienta de comunicación complementaria, nunca sustitutiva.

En definitiva, aunque se nos inculca que todo es positivo en las RRSS no lo es. Debemos agudizar nuestro sentido crítico con ellas, como con todo, pese a que estén de moda y todo parezca jugar a su favor. Junto a “Me gusta”, siempre deberían existir las alternativas de “No me gusta” o “Me es indiferente”.©


Agustín Bravo Rodríguez

Periodista


 

 

Redes sociales, ¿necesidad o adicción?

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Pormenorizado análisis de las Redes Sociales. Las cuales han irrumpido en nuestras vidas, ocupando un lugar destacado en el modo de relacionarnos en nuestro día a día. Deseamos tomar distancia y ofrecer un monográfico interesante y útil sobre todo aquello que rodea su uso y a sus usuarios.


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