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¿A qué tiene miedo la gente de tu entorno?

Escrito por: Varios autores
Enero - Febrero 2012

Una pregunta ... Quince respuestas©

La gente de mi entorno tiene mucho miedo a quedarse sin empleo y los que lo han perdido manifiestan mucha inquietud al hecho de cómo mantener su armonía familiar tras esta situación. Posteriormente, se encuentra la situación de miedo e incertidumbre ante la pérdida de los servicios públicos y, en concreto, hacia la pérdida de educación pública que responda a todos. La calidad se va desvaneciendo poco a poco y a los docentes les preocupa cómo responder a las necesidades y al proceso educativo con la escasez de medios e instrumentos que se proporcionan. Ante el miedo, el colectivo sigue luchando pero ¿hasta cuándo se podrá seguir reivindicando los derechos que se consiguieron?

María Bonilla. 33 años.
Maestra especialista en P.T. en Educación Secundaria.


Con carácter general, percibo a mi alrededor –en entornos muy diversos– miedo a la falta de seguridades, tanto en el ámbito social y laboral como en las relaciones personales, e incluso en algunas formas de vivencia religiosa y de pertenencia eclesial. También miedo al compromiso, al “para siempre”, a la definitividad de la entrega. Y miedo –o quizás, rechazo– a asumir las consecuencias de los propios actos, a la soledad, al sufrimiento, al aburrimiento, a depender de otros, al silencio, a la muerte.

Carmen Peña García.
Profesora de la Facultad de Derecho Canónico, U.P. Comillas, Madrid.

Por lo que oigo, leo… creo que mucha gente, ante la situación difícil en la que vivimos, optan por la seguridad aunque pierdan libertad y derechos. Se tiene miedo a un futuro incierto, a la soledad, a las limitaciones de la vejez, a la novedad, a los cambios que nos desinstalan… quizás nos convendría leer de nuevo el libro de E. Fromm “El miedo a la libertad” para hacernos conscientes de nuestros propios miedos.

África San Román.
Profesora de Historia.

La gente de mi entorno le tiene miedo a aquellas personas que poseen el poder de alguna determinada forma (poder político, poder ideológico, poder económico, etc.) ya que son éstas las que manipulan y controlan a la gente y las que nos han llevado a la situación en la que estamos hoy en día. El poder, dicen, debe ser del pueblo y para el pueblo sin que ninguno sea más que la persona de al lado.

Manuel García Rodríguez. 25 años.
Estudiante y Monitor de actividades extraescolares

La gente de mi entorno y en especial mi familia se preocupa por la situación laboral y económica en la que nos encontramos y teme que el sistema político no pueda impulsar mejoras. Sufre al observar que nos encontramos en una sociedad conformista, poco dispuesta a reivindicar los derechos adquiridos a lo largo del tiempo. En general teme la abstención de la conducta social, la gestión política española y determinadas disposiciones europeas que se adoptan y en particular teme no poder hacer frente a los gastos derivados de medidas impuestas a nivel gubernamental, justificando que se implementan ”para salir de la crisis” como argumento principal.

Amalia Beatriz Dueñas Luengo. 27 años.
Coordinadora de formación del profesorado iberoamericano a distancia.


A quedarse a la intemperie, a no tener apoyos, al fracaso de aquellos sueños que, en otro tiempo, se habían convertido en proyecto personal. Miedo a quedarse “fuera”, a perder el carro de los avances tecnológicos, a pasar a ser un/a parado/a más. Miedo al deterioro físico y, sobre todo, psíquico. Miedo al dolor, la enfermedad, al sufrimiento; miedo al rechazo, a sentirse inútil, impotente, prescindible.

Raquel Pérez. 41 años.
Licenciada en Estudios Eclesiásticos.


La gente tiene miedo a un futuro incierto. Tienen miedo a mostrarse como son, por si caen mal a quien consideran amigos. Tienen miedo a perder la estima de los demás. Tienen miedo a perder puestos en la escalada del poder. Tienen miedo a la soledad...

HCG.
Profesora de Infantil

Tras preguntar a varios amigos y familiares, la gran mayoría de ellos han coincidido prácticamente en el mismo tipo de cosas. Lo único que ha variado es el orden dependiendo de la persona:

 

  • Enfermedad degenerativa que nos dificulte valernos por nosotros mismos y que poco a poco nos vaya consumiendo.
  • Perdida de un familiar querido. Sobre todo si es la pérdida de un hijo por una madre o padre. Por ley de vida suelen morir antes los padres y posteriormente los hijos.
  • Falta de recursos económicos para poder mantener a la familia.
  • Paro.
  • Inseguridad ciudadana (robo, violación, agresión sexual…).
  • Miedo al dolor.
  • Al ridículo.

Félix Ávila Rodríguez. 28 años.
Grado de Magisterio en Educación Infantil


 
Yo creo que tenemos miedo a perder lo que (nos creemos) es nuestro. Diría que es miedo al “despojo”. 
Las especialidades son distintas. Unos tienen miedo a perder el dinero, otros la fama, otros a las personas que les rodean, otros la salud… Y digo “nos creemos”, porque creo que el que es verdaderamente sabio es consciente de que, en realidad, no tiene nada.
En fin, así pienso yo, y esta es mi experiencia. Gente con alarmas en todas las habitaciones, “paparachis”, escenas trágicas en una separación, los gimnasios que se ponen de moda… incluso las guerras. Todo ello está reflejando el miedo que tiene el ser humano a que le quiten lo que dice que es suyo.
Mercedes Giménez.
Profesora de Pedagogía Terapéutica en IES

En mi opinión la gente tiene miedo a lo que lo que los demás piensen de nosotros, al qué dirán si hago tal o cual cosa, tememos el rechazo, el fracaso, ante la situación que tenemos en el mundo actualmente tememos no encontrar un trabajo estable puesto que el mundo laboral actualmente es altamente competitivo, a dar una mala imagen de nosotros mismos, a no llegar a gustar a la gente.
Y aunque puede sonar a tontería creo que mucha gente tiene miedo al amor, miedo a no encontrar a alguien junto a quien poder envejecer.

Irene Moreno, 21 años.
Estudiante de Máster. Trabaja como dependienta.

Creo que no me equivoco cuando digo que a una gran parte de las personas de nuestro país (y no sólo de él, sino también de otros muchos) lo que más nos preocupa es la actual crisis económica en la que nos hallamos plenamente inmersos. Yo soy joven, y como tal, aún no tengo que responder por las letras de una hipoteca, ni tengo que preocuparme (afortunadamente) por la presión de luchar por mantener mi puesto de trabajo. Yo más bien temo el momento en el que terminada mi carrera universitaria deba empezar a buscar mi primer empleo. Si encuentro algo, aunque tenga un salario mínimo y tenga que hacer más horas de las que me corresponden, podría darme por satisfecho. La recesión económica nos puede hacer ver que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, nos puede quitar lo que hasta ahora creíamos asegurado, ya sea la casa en la que vivimos, o nuestro porvenir.

Javier Campos. 22 años.
Estudiante de ciencias químicas en la Universidad Complutense de Madrid.

Son varios los entornos en los que me muevo y por lo tanto diferentes los miedos que acechan a la gente de mi alrededor. En mi entorno profesional mis clientes le temen a los impuestos, a las inspecciones de Hacienda, y la bajada de las cifras de rentabilidad de sus negocios.
En mi entorno en la universidad mis compañeros de clase son mucho más jóvenes que yo y los temores se basan sobre todo en las “calificaciones” obtenidas en las asignaturas cursadas, todos esperan “aprobar”.
En mi entorno personal los miedos de mis hijos se centran básicamente en los monstruos que aparecen en los cuentos que a veces escuchan o que su pequeña mente “fabrica”; su pequeño mundo no contempla ningún peligro mayor que este.
El resto de personas que tengo cerca, en mi entorno personal, entre las cuales me incluyo, tienen miedo a la enfermedad, al dolor, y a que algo pueda quebrantar el bienestar físico o psíquico de las personas queridas. Las preocupaciones económicas ocupan en mi entorno un segundo plano.

Amelia Salgado García. 38 años.
Contable asesor de empresas y estudiante universitaria de Magisterio. Casada y madre de dos niños (2 y 5 años).

No tengo pudor de hablar de mis propios miedos. Desde luego mis temores ahora son otros, diferentes a los que pude sentir en otros momentos de mi vida.
Si cierro los ojos y pienso en lo más terrible que me pueda pasar, sin duda es la pérdida de los más cercanos, los más queridos, siento un miedo indescriptible cuando pienso que puedo perderlos, enseguida intento alejar estos pensamientos.
El miedo a perder el trabajo o el bienestar social es secundario. La pérdida de un hijo es lo peor que puede pasar a una madre, así que pensar eso es lo que realmente me provoca miedo, pánico. ¡Que no tenga que vivir esa experiencia que he tenido!
Lógicamente, esto trasciende a tener miedo al sufrimiento que pueda ocasionar estos hechos.
El miedo a la muerte es un sentimiento ancestral, ¿por qué nuestra cultura no nos educa para enfrentarnos a la muerte si es el destino de todos los que nacemos? Los creyentes aún tienen la esperanza de una vida posterior, pero qué pasa con los agnósticos, para los que todo acaba?
También siento miedo a vivir una catástrofe, un incendio, a caer desde una gran altura, pero son miedos controlables, momentáneos y pasajeros.

Amalia Álvarez. 52 años.
Funcionaria de la Universidad


Aunque es un poco atrevido señalar lo que sienten o por qué lo sienten los de nuestro alrededor, me atrevo a indicar que la agente de mi entorno tiene miedo fundamentalmente a la falta de seguridad física, social y sicológica, en concreto:

  • Tiene miedo ante lo que les traerá el futuro, a no disponer de los medios económicos para la subsistencia propia y de los allegados, a la posibilidad de perder su trabajo y no encontrar pronto otro trabajo digno, a la posibilidad de quedarse sin vivienda.
  • Tiene miedo a la pérdida de salud, al dolor y, en menor medida, a la muerte
  • Tiene miedo a no encontrar explicación a lo que le sucede a él o a su entorno, a no tener respuestas a las grandes cuestiones.
Javier Poveda.
Economista. Militante de la HOAC

Mi punto de vista es que el miedo que más nos afecta y amenaza a los seres humanos brota de nuestro interior.
Hemos sufrido un “frenético” ataque a la escala de valores. Se ha torpedeado la línea de flotación de los mismos, dándoles un sentido equivocado o muy cuestionable, con un giro de 180 grados en gran parte de ellos.
Especialmente aquellos que forman la base de convivencia entre las personas. Amor, respeto, templanza, generosidad, humildad…
Por otro lado, no se han alimentado aquellos valores que dan sentido a nuestra vida: Caridad, fe, espíritu de superación en todo (pero sin dirigirlo sólo a la competitividad, sino como una “disciplina” para el crecimiento personal, desarrollo intelectual, equilibrio emocional y enriquecimiento espiritual).
Por el contrario, se estimula lo material o atesorar riquezas. Se dan por aceptadas acciones faltas de moralidad, incluso se premia y se da por válida cualquier actitud, con tal de conseguir, con celeridad, el objetivo en el business world.
Cuando alguna circunstancia externa grave trastoca y hace tambalear lo anteriormente expuesto se produce un galimatías en nuestro interior, nos quedamos “desnudos”, creándosenos una situación de inseguridad total, ansiedad, angustia vital, incluso pánico, que nos lleva a tener miedo a:

  • Pérdida del bienestar y falsa seguridad a la que nos estábamos acostumbrándo.
  • Pérdida de nuestro medio de de subsistencia.
  • Miedo de las “personas” que manejan los designios del Mundo.
  • Impotencia porque son ellos los que toman las decisiones por nosotros.
  • Pérdida de la unidad familiar.
  • Pérdida de nuestra identidad. ¿Quién soy yo?
  • Falta de confianza en nosotros mismos y por lo tanto en los que nos rodean.
  • Falta de salud. Temor a contraer algún tipo de cáncer y enfermedades desconocidas.
  • Miedo a la superpoblación. Aparece el fantasma de la guerra.
  • Miedo al terrorismo, venga de donde venga.
  • Temor ante el fanatismo, la intolerancia de grupos incontrolados.
  • Temor ante la destrucción provocada del Planeta.
  • Temor al Cambio Climático.
  • Falta de confianza en un futuro más esperanzador.
  • Miedo por el desconocimiento del Más Allá.
  • Miedo a morir.

Pedro Jesús Quiles Amigot
 Maestro. Técnico en una empresa de Zaragoza.


 

Repaso a nuestros miedos

Repaso a nuestros miedos

¿Qué es el miedo? ¿Cuál es su origen? ¿Son diferentes los miedos de la mujer y del hombre? La construcción social del miedo; El miedo en niños y adolescentes; El miedo desde la perspectiva de la fe; Miedo y pobreza; Miedo y vejez; El cine y el miedo; Miedos cotidianos; El miedo a la muerte, al fin del mundo... En éste monográfico trataremos de dar respuestas a los interrogantes y tratar el miedo desde todas las vertientes.


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