Revista Crítica

Usted está aquí: Inicio La Revista Monográfico Análisis Hijos agresores, cosa de dos

Hijos agresores, cosa de dos

Escrito por: Eduardo Atarés Pinilla
Marzo - Abril 2013

¿Qué es la violencia filio-parental?¿Por qué se produce?¿ Qué se puede hacer para que remita? ¿Soy un mal padre o una mala madre por sufrir este tipo de violencia? ¿Es mi hijo una persona sin sentimientos cuyo único objetivo es tiranizar a sus padres?
Estas son un ejemplo de las preguntas que sociólogos, psicólogos, jueces, fiscales, profesionales sanitarios, docentes y padres que están en contacto con esta problemática se hacen a menudo. Y estas son las preguntas que nos hacemos en el Programa Recurra-Ginso, programa que nace para atender a familias en conflicto, en las que los hijos ejercen violencia sobre los padres.

El Programa Recurra-Ginso cuenta con un Centro Terapéutico Residencial, Campus Unidos, situado en el vértice de las provincias de Madrid, Cuenca y Guadalajara, en el término municipal de Brea de Tajo. En dicho Centro conviven y reciben tratamiento a día de hoy 45 chicos y chicas que han ejercido algún tipo de violencia hacia sus progenitores.

Una perspectiva propia

La perspectiva del tratamiento está fundamentada en un modelo ecológico, que contempla que en los factores intervinientes en estaproblemática los hay pertenecientes al macrosistema, que incluyen los valores culturales y sistema de creencias que influyen o legitiman la violencia, al exosistema, que se refieren a las estructuras sociales que afectan al sistema familiar e individual creando un contexto que potencia la violencia, al microsistema, que implica patrones de interacción familiar que contribuyen al desarrollo de conductas violentas y por último, los factores ontogénicos que hacen referencia a aquellos factores individuales, propios del joven o de los progenitores favorecedores de comportamientos violentos.

Imprescindeible la implicación de todos

Es muy importante, imprescindible, que todos los agentes implicados en el tratamiento, padres, hijos y profesionales, comprendan plenamente este proceso y entiendan que la implicación ha de ser en todos los contextos: en el personal, en el familiar y en el social. Ésta es la primera labor que se realiza en Campus, tanto con los padres como con los hijos. No se podrá producir una mejora duradera si no se comprende la multifactorialidad de la problemática, las múltiples aristas del fenómeno.

Por ello, desde el inicio, buscamos la socialización del adolescente, la asunción del respeto a la convivencia, consigo mismo y con el resto de compañeros, así como con los profesionales que 24 horas al día los acompañan. La primera regla que aprenden es la estructuración del día en diferentes actividades. No hay que olvidar que la mayoría de los adolescentes que llegan a Campus, carecen de una estructuración de horarios y actividades en su día a día, haciendo de la apetencia y el deseo personal la brújula que les guía.

Entre las actividades que han de realizar y que son supervisadas y dirigidas por el equipo educativo y terapéutico se encuentran la limpieza de la habitación y espacios comunes, del comedor, asistencia a clase entre 4 y horas al día, terapias de grupo, grupos educativos, deporte, ocio dirigido, teatro, asambleas, excursiones, talleres creativos, terapias individuales, etc. Todas las actividades tienen un objetivo que los residentes han de comprender, así como el sentido global de toda la intervención.

Durante todo el día, en los diferentes contextos en los que se encuentran los menores, se trabaja la convivencia y los valores en los que se sustenta. La forma de dirigirse entre ellos, la resolución de los conflictos, la asunción de las normas y límites comunes e individuales, la gestión de los desacuerdos, el entender tus propias emociones y cómo gestionarlas en cada situación. Decidir entre 10 chicos qué canal de televisión se va a ver en el tiempo de ocio, qué tipo de música, qué temas se tratan en una asamblea, sin dejar que siempre decidan los mismos, dando cabida a todos, supone la puesta en práctica en habilidades como la espera, el diálogo, la tolerancia, el respeto al otro, habilidades a las que por otra parte, no suelen estar habituados.

El aprendizaje de la convivencia y la estructuración del día supone una base necesaria en la que poder asentar posteriormente el trabajo a nivel familiar y personal más profundo. Sin la misma, es complejo abordar cuestiones más enquistadas y que necesitan del reposo conductual y de los aspectos más en la superficie del tratamiento.

Trabajo con los padres

El trabajo con los padres es, como ya se ha mencionado, básico en todo el proceso. En el Programa Recurra-Ginso exigimos la implicación de los progenitores, pues entendemos que en los conflictos con los hijos existe responsabilidad por ambas partes. Responsabilidad no es igual a culpabilidad, palabras que desgraciadamente se tienden a unir, produciendo un grave equívoco. Por responsabilidad entendemos capacidad de influir en la situación, tanto de un modo positivo como negativo. No se comprende bien el problema si nos centramos únicamente en el comportamiento desadaptativo, agresivo o disfuncional del adolescente y lo hacemos foco exclusivo del tratamiento. Tanto los padres como los hijos son responsables, es decir, influyen en el problema. Y han de influir en la solución, pues ambos tienen capacidad de influir.

La experiencia en un año de funcionamiento de Campus Unidos y del trabajo con los padres nos resalta la dificultad que los progenitores tienen para asumir esta realidad. A pesar de mostrarse abiertos y convencidos de la necesidad de su implicación en el proceso, la comprensión real de este punto no es tal, o como mínimo suele ser bastante pobre. Los conflictos personales de los progenitores por separado, los conflictos, en ocasiones bastante graves, de los padres como pareja, una personalidad más forjada y a la vez más rígida que la del adolescente, las exigencias laborales de muchos adultos, la existencia en determinados casos de patología mental, hacen de este punto una de las claves de la eficacia del tratamiento y de la posibilidad de cambio.

En las estadísticas internas elaboradas en Campus Unidos, se aprecia una gran correlación entre los resultados conseguidos y el nivel de implicación de los padres en el proceso. Es por ello que una parte fundamental del proceso terapéutico con los mismos se centre en esta concienciación.

El abordaje individual

Todos los adolescentes que residen en el Campus poseen la característica común de ejercer algún tipo de violencia sobres sus padres. Sin embargo, sus características personales son muy diferentes entre sí.

Algunos de los chicos presentan diagnósticos de trastornos del comportamiento, trastorno antisocial, déficit de atención con hiperactividad, trastorno bipolar, trastorno límite de la personalidad. Otros presentan un consumo abusivo de tóxicos, en especial de cannabis, y menos frecuente de cocaína. Los hay cuyas conductas agresivas se limitan al entorno familiar, mientras que para otros estos comportamientos se generalizan a varios contextos. Tenemos una población muy significativa de menores adoptados.

Ante esta variabilidad, que son los mencionados anteriormente como factores ontogénicos, se realiza un abordaje individual, que lleve al análisis y modificación de aquellas características propias y exclusivas de cada residente que están influyendo en el conflicto con sus progenitores. Es aquí donde el trabajo psicológico, psiquiátrico y médico adquiere una especial relevancia. Es el momento en el que se acrecienta la importancia de la vinculación terapéutica entre profesional y paciente. Hay que bucear en la complejidad de cada individuo, en sus miedos, sus traumas, sus deseos inconfesables, sus odios más acérrimos, lo que bloquea el libre desarrollo de su propia personalidad. El hecho de estar residiendo en el Centro facilita esta relación, pues los adolescentes se encuentran imbuidos en un ambiente de ayuda terapéutica, coincidiendo con los profesionales que les atienden todo el día, así como con sus propios compañeros que se encuentran en su misma situación y cubriendo las mismas etapas de cambio. Este ambiente de ayuda es uno de los elementos más terapéuticos de Campus Unidos.

Se puede hacer en casa… es cosa de dos

A pesar de que la intervención profesional hasta ahora explicada puede resultar compleja de llevar a cabo, pues es necesario un recurso que reúna instalaciones y profesionales muy cualificados, hay cosas que se pueden hacer en el propio domicilio familiar, sin necesidad de contar con tantos recursos. Una de las causas y de las consecuencias del conflicto es la incomunicación, el desconocimiento del otro. El estar enfrentado a alguien o a algo hace que sólo veas la parte negativa del mismo, la parte del conflicto. Lo que la otra persona hace para amargarte la vida, para no dejarte vivir en paz, para distorsionar la armonía familiar. Resulta complicado destacar los aspectos positivos del otro, entender que existe amor y que se interesa por ti. Y sobre todo, existe un gran desconocimiento del sufrimiento que en el otro causa el conflicto. Las dudas de los padres como padres, las dudas de los hijos respecto a sí mismos, la montaña rusa que es la adolescencia, el libro en blanco que supone el ser padre, el dolor percibido y autoinculpado en la persona que más quieres. Esto queda siempre en la sombra y ha de salir a la luz. Los hijos han de saber que los padres intentan lo mejor para sus hijos y que muchas veces lo hacen mal, se sienten perdidos, no saben qué hacer, que la angustia les puede, pero que detrás de ello, su prioridad es ayudar a su hijo a dotarle de una serie de valores y herramientas que le capacitepara enfrentarse al mundo. Y los padres han de saber que sus hijos todavía no saben con claridad quiénes son, a dónde se dirigen, que unos días el mundo es maravilloso y otros un desastre, que las emociones de los adolescentes están amplificadas, que la adolescencia es un período de rebeldía per se y la mayoría de dichas conductas desaparecerán por sí solas y que, aunque no lo parezca y ellos no se den muchas veces cuenta, sus padres son las personas más importantes para ellos. Hay que intentar hablar, comunicarse, conocerse, aceptarse, comprender la postura del otro, pues esto desactiva la violencia.

Vivimos en un mundo complejo, cada vez más interconectado, donde te puedes comunicar con miles de personas al instante, en el que puedes expresar tu estado emocional a través de un símbolo haciendo únicamente un click, exponer tus ideas, lo que piensas, tu postura política, mostrar una foto en tiempo real de tus vacaciones, pero nos cuesta sentarnos con una persona, mirarle a los ojos y decirle lo que te pasa, lo que sientes, lo que te provoca, lo que esperas de él o ella, lo que le quieres…

En un mundo cada vez más social es preciso recuperar la intimidad, el conocimiento, el respeto y la cercanía entre padres e hijos. ¡Y estén seguros que es cosa de dos!©


Eduardo Atarés Pinilla

Director Técnico Programa Recurra Ginso


 

Retrato de familia

Retrato de familia

En este número, Crítica lleva a cabo una radiografía sobre la familia en nuestro país, aunque los nuevos modelos y unidades familiares ocuparán el grueso de nuestro monográfico se da una visión amplia de todos aquellos problemas y conflictos que se dan dentro del seno familiar, como siempre aportando una visión multidisciplinar apoyada y respaldada por prestigiosas firmas especializadas en el tema.


Ver revista Descargar Suscribirse

Artículos más leídos

La educación no es neutral

La educación no es neutral

Para transformar la sociedad es necesario formar sujetos críticos y creativos, y...

Desde mi teclado

Desde mi teclado

El 93% de los internautas españoles tienen una cuenta activa en al menos una red social....

Crítica cumple 100 años

Crítica cumple 100 años

Hace exactamente 10 años, en el año 2003, yo misma titulaba el editorial de la...

La familia o la necesidad de andar por casa

La familia o la necesidad de andar por casa

Desde que el 22 de junio de 1981 el Parlamento español aprobara la famosa ley del...

Necesitamos testigos

Necesitamos testigos

Apropósito del Año de la Fe1 proclamado por el Papa Benedicto XVI, realizamos este número...

  • La educación no es neutral

    La educación no es neutral

    Martes, 01 Marzo 2011 13:57
  • Desde mi teclado

    Desde mi teclado

    Miércoles, 01 Mayo 2013 09:48
  • Crítica cumple 100 años

    Crítica cumple 100 años

    Domingo, 01 Septiembre 2013 00:00
  • La familia o la necesidad de andar por casa

    La familia o la necesidad de andar por casa

    Viernes, 01 Marzo 2013 11:07
  • Necesitamos testigos

    Necesitamos testigos

    Lunes, 01 Julio 2013 14:23

Redes Sociales

Newsletter

Suscríbase a nuestras newsletters para recibir nuestros últimos comunicados
eMail incorrecto