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Fe sin creencias

Escrito por: Joaquín Suárez Bautista
Julio - Agosto 2013

¿Existen cristianos irreligiosos?
¿Qué es un cristianismo irreligioso?
¿Cómo ser cristianos
irreligiosos-mundanos?
Dietrich Bonhoeffer
Teólogo, víctima del nazismo

1. En el ejercicio de su soberanía personal en la toma de decisiones sobre su vida, (ideología política, criterios éticos, opciones religiosas...) cada uno es responsable de sí mismo, ante su conciencia tiene que dar cuenta de que intenta honradamente guiarse por lo que considera lo mejor y más conveniente para él.
E ir configurándose un proyecto de vida espiritual acorde con sus necesidades y aspiraciones. Hacer dejación y ponerse incondicionalmente en otras manos, sería claudicar de la primera de sus obligaciones consigo mismo. Nada menos.

2. Es ésta la fe sin distintivos identitarios que defender y propagar, no pretende misionar, convencer o convertir a nadie, no va de salvadora ni redentora de descarriados.
Una fe que no desea entrar en competición con las religiones establecidas, más bien se inclina a reconocer y respetar y valorar las bondades allí donde se encuentren.
Al no ser exclusivista es dialogante y ecumenista, dispuesta a compartir inquietudes y hallazgos, incertidumbres, interrogantes y respuestas provisionales.
En su compañía los agnósticos en búsqueda no se sienten intimidados ni incómodos.

3. Es la fe que nos pone a todos en nuestro lugar común de personas entre personas:
"Todo lo que digo de Dios, es un hombre quien lo dice" (Karl Barth).
Que nadie puede saltar más allá de su propia sombra. Ni arrogarse otra sacralidad que la que corresponde a la dignidad humana que nos habita y nos apremia.
Nadie que pretenda jugar a prescindir de su condición humana, acabará indemne:
"Quien juega a ser ángel acaba por ser bestia" (Pascal).
Así que, ninguna creencia proyectará al ser humano más allá de su propia condición.

4. Esta fe no precisa de templos y sus ritos ni de jerarquías y sus directrices, aunque encuentra espacios privilegiados y tiempos fuertes y sabiduría de maestros y textos religiosos inspiradores de vivencias espirituales con las que alimentarse y orientarse.
Se halla también en el Arte que suscita toma de conciencia y emoción, expresiones reveladoras de lo inefable, son un manantial inagotable de creatividad espiritual, cómo desvelan la presencia del Misterio iluminador en nuestra propia existencia.
Y en el trato con personas que tanto bien nos hacen con lo mejor de sí mismas.

5. Se trata de la fe vacía de creencias confesionales, la fe que renuncia a cristalizarse en definiciones inamovibles extraídas de Escrituras Sagradas intocables y de venerables tradiciones que configuran unos credos, moral, ritos, específicos.
Una fe sin contenidos doctrinales que suscribir, sin catecismo que predicar, sin un acervo de verdades incuestionables, sin dogmas que salvaguardar a toda costa, sin mediaciones eclesiásticas a las que someterse ni normativa a la que atenerse.
La fe, en fin, que va por libre, que no se afilia a ninguna confesión religiosa en particular.

 

6. Esta es una fe básica y primordial connatural a una religiosidad primaria y fundamental.
La re-ligión entendida como re-ligación, como profunda comunión con la Realidad, con el sentido último de todo en la Totalidad de la existencia, de los seres en el Ser.
Vivenciarlo nos mantiene a flote, a salvo de la amenaza del sin-sentido que sobrevuela:
"Nos empeñamos en que la vida debe tener un sentido, pero lo cierto es que la vida tiene exactamente el sentido que nosotros somos capaces de darle." (H. Hesse, "Mi credo"), el coraje que le echemos, la carne de fe que somos capaces de poner en el asador.

7. "Pero ¿de qué fe se trata? ¿Fe en Dios? ¿Fe en el ser humano? Es un falso dilema: una fe en Dios que no llevase en sí la fe en el ser humano resultaría ser una evasión y un opio; una fe en el ser humano que no abriese hacia lo que sobrepasa al mismo ser humano, la trascendencia, mutilaría su dimensión específicamente humana. Una fe que es el rechazo del acto individualista de replegarse sobre sí mismo. Una fe inseparable del don de amar. Esa fe yo no la poseo, me posee ella." (Roger Garaudy, "Palabra de hombre")

8. La fe como lámpara para apreciar de cerca y sondear el alma palpitante del mundo, sintiéndonos aludidos por el cálido susurro y por el grito desgarrado, sensibles al esplendor de la belleza y a la escandalosa presencia de la miseria que nos interpela. "Fe para confiar a pesar de, forzando los "quizá" y los "ojalá", para aventar presagios y vislumbrar atisbos de resurrección, para otear horizontes y despertar amaneceres...
Es la audacia de la fe que enciende en el hombre "la pasión por lo posible" (Kierkegaard).  La fe que alumbra pero no deslumbra. La fe que motiva a la razón y a la ciencia.

9. "La fe es la que nos dirige a través de los océanos turbulentos y nos transporta a la otra orilla del río. Esa fe no es más que una vida totalmente impregnada de la certeza clara y consciente de que Dios está en nosotros. El que posee esta fe no desea nada más. De esa fe inquebrantable es de donde brota la inspiración que dirige mi acción. No hay que sustraerse a ninguna de las dimensiones de la vida, no conozco religión alguna extraña a la actividad humana.

No soy un sabio, pero pretendo humildemente ser un hombre de oración." (Gandhi)

10. Así pues, el ámbito de las vivencias de la fe y las formas de experiencia religiosa desborda ampliamente a las religiones establecidas y sus creencias muy propias.
Otras variedades de fe silenciosa, personalizada, íntima y profunda, impregnada de un cierto talante místico inclasificable, desconcertante a veces, fertiliza lo que llamaríamos vivencias de espiritualidad laica y religiosidad secular.
Ese "yo, a mi manera, me considero creyente" con que confiesan su decepción o desafección a las religiones institucionales. El espíritu vela por sí mismo.


Joaquín Suárez Bautista

Colaborador de la revista Crítica - Decálogo -.


 

 

La fe que practica la justicia

La fe que practica la justicia

Con motivo de la celebración del Año de la Fe 2012 - 2013, la revista Crítica ha dedicado el monográfico de su número de julio - agosto a tratar sobre el tema de la Fe y la Justicia.


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