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La familia bien, gracias

Escrito por: Virginia Fernández Aguinaco
Marzo - Abril 2013

¿Cómo trata a la familia la televisión?
¿Cómo la trata la publicidad?
Algunos casos, a modo de síntomas.

Seguimos sin saber si fue antes la gallina o el huevo. Tampoco sabemos muy bien si la naturaleza imita al arte. En todo caso eso debió ocurrir aproximadamente hasta finales del s.XIX, que luego vaya usted a saber ya que la naturaleza, generalmente hermosa, se resiste a la calificación de adefesio que cuadra tan exactamente con algunos productos llamados artísticos.

Por supuesto, no está nada claro si la televisión refleja la realidad social o ésta es un producto de lo que se "inventa" en la tele. Es cierto que la televisión tiene un enorme poder para influir en usos, costumbres y comportamientos, pero también es cierto que vive de la publicidad y a ésta no le gusta demasiado arriesgar proponiendo modelos que no estén aceptados, al menos, por un sector de potenciales compradores lo suficientemente rentable. Un círculo seguramente vicioso: no sabemos si las familias de hoy son "así" porque así las modela la televisión o si las series de familia de la tele son "así" porque así es la gente.

¿Cómo trata a la familia la televisión? ¿Cómo la trata la publicidad? Vamos a ver algunos casos, a modo de síntomas.

Allá por la década de los 70 

Las series sobre familia son un clásico del medio, casi desde sus orígenes. Los que tenemos ya bastantes años recordamos, La casa de la pradera como una de las primeras. Presentaba un modelo de familia ideal, según la vigencia del momento, con los valores que se estimaban socialmente: una autoridad paterna razonable y comprensiva, pero firme. Una autoridad materna más tierna y sin embargo recta. Un cuidado de unos por otros con atención a los más débiles, honradez, responsabilidad, esfuerzo, generosidad, perdón y apertura hacia los vecinos o forasteros... En fin, un compendio de virtudes que rozaba, cuando no se metía de lleno en ellos, los colores más pastel. No somos pocos los que hemos llorado en algún episodio aunque algunos no lo quieran reconocer.

Las familias de verdad no eran –seguramente no lo han sido nunca– tan perfectas, salvo alguna rara excepción: como la santidad. Ni siquiera la familia Ingalls real de pioneros americanos muy tocados de puritanismo, cuya historia, relatada por una de sus hijas, dió origen a los guiones de la serie.

No fue la primera, sino una cierta continuación de la legendaria Bonanza, muy parecida en valores y estilo, aunque era una familia formada sólo por varones.

Esto veíamos en los años 70. Y otras también de producción española como La casa de los Martínez. La serie narraba las peripecias domésticas de la que pretendía ser una típica familia española integrada por Carlos, el padre, Carmen, la madre, los hijos Quique y Carmencita y el cuñado, más una cocinera y una criada. Una serie que tuvo mucho éxito, de un humor blanco y de buenos sentimientos, bastante propagandística del régimen y con entrevistas, canciones y asuntos promocionales. El modelo familiar no difería de los mencionados antes, si bien no con los matices del puritanismo de USA y con unos valores religiosos menos marcados.

Poco a poco grandes cambios

Y luego, las cosas han ido cambiando. Si se considera el tiempo transcurrido, se trata de un cambio lento, pero radical. En la producción exterior fueron introduciéndose algunas familias más problematizadas y también la parodia o el humor un tanto corrosivo con toque de crítica social. En la española evolucionan desde la normalidad cotidiana de los problemas y las situaciones hasta comportamientos absurdos, exagerados o esperpénticos. Veamos algunos casos.

En los 80, el actor Bill Cosby produjo y protagonizó una de las comedias de situación que se considera definieron la cultura de la década: El show de Cosby. La comedia presenta a una familia afroamericana de clase media-alta. Aunque hubo cierta polémica sobre la ausencia de denuncia en la serie de las condiciones de desigualdad de la población negra, lo cierto es que el programa mostraba modelos de conducta positivos y que al público le gustó. Años más tarde Cosas de Casa otra comedia de situación sobre una familia afro-americana tuvo mucho éxito y no sólo en USA. En un principio estaba orientada a situaciones de corte familiar con un posible mensaje moral al final del capítulo, pero con el surgimiento del personaje de Steve Urkel la serie se redirigió a la comedia, llena de golpes y diálogos divertidos, sin perder, sin embargo, el mensaje moral que se pretendía desde el comienzo.

Estas y otras muchas no supusieron una modificación sustancial en la comprensión de lo que pudiera ser una familia media y sus valores. Pero iban a llegar Los Simpson, precedidos de Matrimonio con hijos, una serie que reflejaba en forma paródica la familia norteamericana de los años 80. Un marido pasota e infantil; una mujer consumista y ansiosa sexual; la hija "rubia bella y tonta"; y el hijo un perdedor... Adiós a la familia modelo.

Los Simpson comenzó en 1989 y sigue emitiéndose. Es una crítica ácida y a veces feroz del modo de vida americano, llena de referentes culturales, sociológicos, religiosos... Irreverente con toda clase de instituciones y valores, causó bastante estupor un artículo de Luca Possati, el L'Oservatore Romano, diario oficial de la Santa Sede, que valoraba muy positivamente la serie llegando a afirmar que Hommer,como padre de familia, bastante impresentable, era católico... La comedia surrealista, la sátira mordaz y sarcasmo sobre el peor de los tabú del American Way of Life abre un tema antropológico que está vinculado con el significado y la calidad de la vida.[...] ¿El mensaje moral? Ninguno. Pero un mundo sin ilusiones fáciles es más humano y quizá un mundo más cristiano, escribió Possati.

Mamás protagonistas

Posiblemente Roseanne abrió las series en las que la madre es el centro o al menos tiene un papel mucho más decisivo que el del padre, inexistente o ausente sin más. Centrada en la vida de la familia Conner, una familia de clase baja trabajadora estadounidense con serias dificultades para llegar a fin de mes con los escasos sueldos de ambos progenitores, Roseanne y Dan. La serie plasmaba con realismo muchos problemas sociales que no se habían mostrado en las comedias familiares anteriores tocando temas tabú hasta entonces en otras series de máxima audiencia.

Farmacia de guardia se emitió en España entre 1991 y 1995. Tuvo un enorme éxito, gracias al humor y la calidad de los guiones de Antonio Mercero. La gran novedad es que los padres estaban separados y, desde luego la responsabilidad del trabajo y el cuidado y la educación de los hijos recaía sobre la farmaceutica proganista, encarnada por Concha Cuetos.

La última vuelta de tuerca, por el momento, es Aída, un spin-off de la serie Siete Vidas. Se trata de una peculiar familia monoparental que lucha por sobrevivir. El personaje Aída, (Carmen Machi) se acompaña con otros, casi más extremistas y disparatados que ella: el Luisma (el hermano al que las drogas dejaron retrasado), Paz (puta sin más), Lorena (típica choni enganchada al móvil y al gran hermano), Eugenia (vedette en horas bajas que odia a su prole y sólo piensa en llenar la panza) o Fidel (niño hipersensible Ensalzada por unos y rechazada
por su humor zafio por otros, ha permanecido más de siete años en la pequeña pantalla.

Y más series españolas: el boom

Médico de familia (1995) narra las peripecias de una familia amplia, con protagonismo especial para el padre, viudo en este caso. En clave de un humor blanco tal vez haya representado una defensa de los valores familiares. En Los Serrano, la familia reconstruida está formada por los cónyuges y los hijos de ambos de anteriores matrimonios.

En las últimas décadas se han multiplicado las series familiares, desde distintos enfoques, desde el drama a la comedia, nunca demasiado rompedores, pero sí abriendo paso a conceptos de familia diferentes a los tradicionales. Paradójicamente, las familias reconstruidas, disfuncionales, monopartentales, etc. que aparecen, tienden a reproducir los modelos más tradicionales, y a defender los valores que se suponen identifican a la familia.

Así, con mayor o menor éxito de audiencia, se han emitido A las once en casa, A medias, Bajo el mismo techo, Carmen y familia, La casa de los líos, Familia, La familia Mata, Fernández y familia, Herederos... Los maniáticos, Pepa y Pepe, Por fin solos, El señor Villanueva y su gente.

Con enorme éxito sigue Cuéntame cómo pasó y la evolución de los Alcántara, la familia más famosa de la tele, desde los años 70 hasta la transición al sistema democrático. Una serie que constituye una crónica socio-política de un tiempo. A través de situaciones, tipos y actitudes de la época, con los que el público puede fácilmente empatizar , pone a los telespectadores ante sus propias vivencias y sus propios cambios en la valoración de las cosas, el sentido de la vida, las relaciones familiares o de pareja, las relaciones padres- hijos...

Papás menguantes

Como decía más arriba, aunque las series van introduciendo modelos distintos de la convencional familia "padre, madre, hijos", esos nuevos modelos tienden a reproducir los mismos roles y valores familiares. No ha cambiado el sentido de cohesión, el cuidado de los hijos, la preocupación por los más débiles, el deseo de que los hijos sean felices... Tal vez, sí, la concepción de felicidad que muchas veces pasa por la ausencia de límites, la cesión ante el capricho, el consumismo más desaforado, la importancia que se da a lo material... Y, probablemente, el rol de la autoridad paterna, muy desdibujado cuando no desaparecido. En su lugar la figura preponderante de la madre que es quien decide en casi todas las cuestiones. Lo que no ha conseguido la "supermamá" es que el trabajo doméstico se reparta equitativamente. El papá irrelevante, tampoco se presta mucho a asumir competencias dentro de casa. Y es que esa es la realidad de las cosas , resistente a campañas de igualdad o equidad. La cocina, la plancha, y el quitagrasas... siguen en manos femeninas.

Que por otra parte, salvo alguna incursión esporádica en otras opciones, es lo que hace la publicidad. Y es que parece que en la idiosincrasia de los varones el que haya manchas resistentes o marcas de cal en la pared del baño carece por completo de interés, mientras que para las mujeres el asunto es de emergencia familiar... Vean los anuncios de detergentes, limpiadores, lavavajillas, etc. y díganme si no es cierto.©


 Virginia Fernández Aguinaco

Colaboradora de la revista Crítica


 

Retrato de familia

Retrato de familia

En este número, Crítica lleva a cabo una radiografía sobre la familia en nuestro país, aunque los nuevos modelos y unidades familiares ocuparán el grueso de nuestro monográfico se da una visión amplia de todos aquellos problemas y conflictos que se dan dentro del seno familiar, como siempre aportando una visión multidisciplinar apoyada y respaldada por prestigiosas firmas especializadas en el tema.


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